JOSE BRECHNER
Apenas empezó su mandato, Barack Obama decidió apuntar su mira hacia Oriente Medio y dijo que busca dedicarse “agresivamente” a buscar la paz, aunque el lugar sea la tumba de la diplomacia. Además, los pacifistas agresivos y los igualitarios millonarios son peligrosos. Obama tiene ambas contradicciones.
Del Medio Oriente y el mundo mucho no sabe. En su campaña cambió tres veces de posición, en menos de dos semanas, acerca de su política con Israel.
Estando en Israel abogó por una Jerusalén unida. Al día siguiente en Washington, después de que sus asesores le explicaron lo que eso significaba, manifestó que él se refería a una Jerusalén no dividida por alambres de púas, como era la situación previa a 1967. Algo totalmente fuera de contexto.
Una semana después dijo que él favorecía el plan saudí de retorno a las fronteras de 1949 y la inmigración de millones de árabes a Cisjordania, a cambio del reconocimiento del derecho a la existencia del Estado Judío por todos los países musulmanes. Ahí quedó y no sabemos con qué saldrá próximamente.
En su discurso inaugural comenzó a coquetear con el Islam, diciendo: “Este es un país de Cristianos y Musulmanes, de Judíos e Hindús”.
Hasta que asumiese el poder, Estados Unidos era una nación judeocristiana, los hindús no figuraban, y los musulmanes no son precisamente amigos de los cristianos y judíos, ni se identifican con la sociedad americana y su cultura.
Su primera medida presidencial fue declarar el cierre de la prisión de Guantánamo, prohibir las técnicas de interrogación duras, y la posible liberación de los terroristas árabes. Faltó que le pidiese perdón a Osama Bin Laden.
Sin embargo sus concesiones no tuvieron el éxito esperado. El segundo de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, le contestó diciéndole: “sirviente negro de la Casa Blanca”. Anteriormente lo llamó “hipócrita”, “asesino de inocentes”, y “enemigo de los musulmanes”. A pesar de eso, Obama goza de simpatía entre los islamitas.
Su primera llamada telefónica a un líder extranjero fue a Majmud Abbas, en vez de a sus aliados.
Nombró de encargado de Asuntos para Medio Oriente a George Mitchell, que es árabe-americano, y ya expuso su favoritismo pro-palestino durante el gobierno de Bill Clinton.
Mitchell considera que los terroristas no son asesinos fanáticos, sino simples protestantes. El ex senador es apreciado por los dirigentes del Hamas, ya que para él no hay diferencias morales entre un terrorista, un soldado, o un civil.
En su entrevista con Al-Arabiya, Obama recordó su pasado religioso, sus vínculos familiares con el Islam, y dijo que quería volver a las buenas relaciones que Estados Unidos tenía con los musulmanes hasta hace 20 o 30 años.
Obviamente la historia tampoco es su fuerte, porque hace 30 años los musulmanes entre otras cosas, asesinaron al embajador de Estados Unidos en Afganistán, bombardearon la embajada norteamericana en Beirut, tomaron su embajada en Teherán, secuestraron un avión de TWA, e intentaron asesinar al presidente George Bush padre.
Mandó una señal de diálogo a Irán que fue contestada con desdén y arrogancia. El Líder Supremo, el ayatola Ali Khamenei, replicó que primero Estados Unidos debe disculparse ante el mundo y que después verá si es digno de que le dirija la palabra.
El novato político piensa que nadie trató en el pasado de hablar con los árabes, y que los diplomáticos y expertos estuvieron de adorno.
Obama es el típico izquierdista que considera que los enemigos de Estados Unidos odian a su país justificadamente. Siente aprecio por los musulmanes y considera que tienen la razón. ¿Entonces cómo va a combatir contra ellos?
Dijo que va a redefinir la “Guerra contra el Terrorismo”. Que la guerra será sólo contra ciertos grupos y buscará el acercamiento al Islam moderado.
Una religión cuya razón de existir es someter al mundo, no es moderada. El Islam es extremista por naturaleza.
Por regla general la gente no cambia. De ser el senador más radical, sería ilógico que de golpe, se convierta en un presidente mesurado.
Barack Obama es un populista carismático --como todos los
populistas-- lo que le sirve para cautivar a su audiencia. Nada de lo
que dice o hace es casual. Siendo este el comienzo, lo que le espera al
mundo puede ser apocalíptico.
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