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Feliz 2º Año de Crisis, o de
No-Crisis según el Sr. Zapatero
¿Qué pasaría si la mayoría de nosotros retiráramos nuestros ahorros de los
bancos y decidiéramos, por ejemplo, ingresarlos en bancos éticos que no
estuvieran contaminados de la especulación financiera?
Parecería importante preocuparse primero por los efectos de esta decisión, pero
lo verdaderamente importante, al menos en primera instancia, es el fundamento
moral de algo así. Dicho en términos mas concretos: ¿tenemos obligación moral de
retirar el dinero de los bancos?. Un acto tan concreto, ¿puede reconducirse al
plano moral?.
El
sustrato lógico de su pensamiento parece ser: todos somos conscientes de que los
bancos, el sistema financiero, nos ha engañado. Se han dedicado a eso que llaman
la “riqueza financiera” al margen de la “riqueza real”. Lo primero es virtual.
Lo segundo el motor del crecimiento. Su actuación en el campo de lo
“financieramente puro” se ha traducido en un gigantesco agujero de proporciones
cósmicas, jamás vistas por la humanidad. Ese agujero virtual lo ignoraron
quienes estaban encargados de vigilar la banca (los inspectores y autoridades de
los correspondientes bancos centrales, como el de España, por ejemplo). Tampoco
lo detectaron aparentemente los políticos, a pesar de disponer de ingentes
medios para espiar y controlar la vida de los ciudadanos. Tampoco se enteraron
los medios de comunicación a pesar de sus expertos equipos destinados a eso que
llaman periodismo de investigación. ¿Es creíble?. No, no es creíble.
En realidad, lo que existe es “una connivencia entre estado, entidades
financieras y medios de comunicación”. A nosotros esta “connivencia” no puede
extrañarnos.
Esta visión a partir de ese instante tiene tintes apocalípticos, aunque sería
mas exacto escribir tintes que algunos considerarían apocalípticos.
Se ha iniciado una cadena imparable de acontecimientos. Un sistema económico que
estaba basado en su totalidad en el crédito, de repente se ha quedado sin él,
los bancos no dan absolutamente nada a pesar de las inyecciones del Estado con
el dinero de los ciudadanos. Resultado: disminución considerable del consumo,
cierre de pequeñas y medianas empresas y reducción de plantillas en empresas
grandes con el consiguiente aumento del desempleo, que generará a su vez
morosidad e impago de deudas bancarias. La morosidad y los impagos a la banca es
un lujo que no se pueden permitir bancos y cajas y es solo cuestión de tiempo
que empiecen a caer.
¿Apocalípticos o reales?. No es que el sistema económico se encuentre basado en
el crédito, es que el suministro de dinero en condiciones de regularidad es una
premisa para el crecimiento económico en este sistema. Las entidades financieras
canalizan el ahorro de una comunidad al servicio de la inversión en creación de
riqueza en el seno de esa comunidad. Sin crédito basado en el ahorro no pueden
financiarse proyectos generadores de riqueza. Es así como el crédito debe ser
una constante en la ecuación económica.
Esa “ortodoxia financiera” elaborada por banqueros de salón y por funcionarios
ajenos al dolor de depender de una nómina escasa ha interrumpido el proceso de
manera abrupta. Ha consumido el ahorro de muchos arrojándolo por un agujero
gigantesco generado por la “riqueza financiera”. Lo malo es que ese despropósito
no se traduce en pobreza para sus autores, sino en pobreza para una comunidad
que permanecía totalmente ajena a semejantes maravillas. Ni tampoco para los
teóricos que crucificaron durante años a quienes se atrevían siquiera a
cuestionar sus letales postulados, cuyo grado de responsabilidad en la crisis se
nos antojan de proporciones muy elevadas. Volvemos a decirlo: entidades
financieras malas, en un sistema económico viciado desde su origen se encuentran
en el proceso de destruir empresas reales buenas. Este es el verdadero asunto.
“Los bancos no dan absolutamente nada a pesar de las inyecciones del Estado con
el dinero de los ciudadanos”. Hay que entender el fondo del asunto. Los bancos
tienen un problema de liquidez. Se han endeudado en exceso. Se han financiado
con dinero exterior que deben devolver. Por eso el aval del Estado a esos
bancos. Para que les sigan prestando. ¿Es que si no aparece el Estado no les
prestarían en los mercados internacionales?. Pues eso parece. ¿Por qué el Estado
tiene que avalar a esos bancos creadores del problema?. Porque el sistema
financiero es decisivo. Ya, pero, ¿por qué el Estado no avala a las empresas que
lo necesitan directamente y nos dejamos de intermediarios bancarios que son los
causantes del problemas?.
Pues porque no hay vehículo adecuado para ello. “Pues lo creamos, porque hace
falta para hoy y para mañana”. Eso se debería hacer. Que la gente entienda el
valor social del crédito y que el fracaso del sistema financiero mundial nos
lleva a reconsiderar imperativamente cómo organizar la transferencia del ahorro
hacia la inversión en el seno de una comunidad y a beneficio de ella. En
definitiva, a buscar un nuevo modo de organizar la actividad financiera.
En cierto sentido ese nuevo modo es el viejo modo, el de los banqueros que
entendían que su misión era financiar a empresas creadores de riquezas y no
dedicarse a especular en bolsa, a crear derivados, a las estafas piramidales, a
revender inversiones basadas en “hipotecas basur”, a las parcelaciones de
créditos, a financiar viviendas que jamás demandó el mercado.... Bien, todo eso
es así, pero se trata de entender el papel del crédito, de comprender como no
debe gestionarse, en afirmar que es imprescindible un suministro regular y no
especulativo del dinero a la economía real y buscar la estructura juridico/política
mas adecuada para no volver a tener problemas similares en el futuro. Ya que si
las cosas vuelven a ser como eran es solo cuestión de tiempo que volvamos a
tener un problema como el que tenemos, solo que mayor, si cabe, claro.
Se trasciende la liquidez y se adentra en la solvencia: “Es solo cuestión de
tiempo que los bancos empiecen a caer”. ¿Es cierto lo que se pronostica?. No lo
sabemos. Pero es cierto el riesgo. La banca prestó 600.000 millones a las
familias; 150.000 millones a la construcción y 350.000 millones a la “promoción
inmobiliaria”. Dicen que la construcción en España vuelve a niveles ¡de 1960!.
Pues parece difícil que devuelvan los créditos. La actividad inmobiliaria es
residual y la deuda de 300.000 millones es real. Si las familias no ingresan
dinero, ¿como devolver los 600.000 millones?. Si todo ello se traduce en una
morosidad superior a ciertos límites el sistema empieza a quebrarse....
Es verdad que la banca española partía en una supuesta mejor situación que otros
sistemas financieros sobre todo por las provisiones de morosidad. Pero empezarán
a consumirlas. Esas previsiones y provisiones tienen un límite. Si la caída es
muy superior a lo que cubrían servirán de algo pero no solucionarán el problema.
Por encima de sus límites aparece la solvencia como problema. Si los bancos no
prestan no ingresan. Si no ingresan sus resultados no pueden ser buenos. Si
tienen resultados malos y morosidad alta, el asunto se complica. ¿Este panorama
es real?. ¿Es tan siquiera previsible?. Pues parece lógico que algo pueda pasar
en esa línea. Puede que no afecte a los grandes bancos ni a las grandes cajas de
ahorro españolas. Pero, ¿quien iba a decir que el City Group tendría necesidad
de la gigantesca cifra de 350.000 millones de dólares para no quebrar?. Decían
los griegos que el asombro es el pórtico del conocimiento. Pues es tanto el
asombro que consumimos que nos convertiremos todos en sabios.
No vemos factible que todos nos pongamos de acuerdo para retirar el dinero de
los bancos. Eso, claro, provocaría la destrucción del sistema financiero, y
seguramente del real. No nos parece mal que algunos que piensan así (que no son
pocos) lleven su dinero a bancos “éticos” (si es que los hay). Esta sucediendo.
Un ejemplo. Si tu propio banco te niega un crédito por sus problemas y te crea a
ti un problema grave que nada has tenido que ver en la gestación de los agujeros
de tu banco, entonces ¿por que razón seguir trabajando con ellos?.
Porque el sistema financiero es un oligopolio...Y muy poderoso. Por eso las
fusiones bancarias son una gran panacea: supuestamente permiten más tamaño y más
eficiencia, pero también mas concentración de poder, y esta mayor ganancia
economica va en detrimento de la competencia y la convivencia. Porque la
sociedad pagaba con su independencia, con su confortabilidad de convivencia, y
los beneficios económicos no eran para todos sino para los gestores y
accionistas de las entidades fusionadas.
No podemos dejar de repensar el valor del crédito. Es extremadamente importante.
Una advertencia formulada en 1939,
“Hay quien dice que el sector bancario es un sector económico cuya única
finalidad es trabajar para tener máximo beneficio, igual que una compañía de gas
o cualquier otra empresa que funciona para obtener el máximo beneficio. Sin
embargo es un punto de vista equivocado, porque no se dan cuenta que un sector
que proporciona un elemento esencial para la economía, tiene que tener a la vez
un control de sus salidas y un control de los precios de estas salidas o estos
suministros, precisamente porque su suministro -el dinero- es esencial para las
vidas y para el bienestar de todo el pueblo , de cualquier comunidad que dependa
del dinero.
De forma equivocada o no, cada vez existe en mayor medida la convicción en las
mentes de las personas y en las Organizaciones, que las finanzas tiene que estar
en el futuro como los sirvientes de la industria, y que toda la prosperidad y el
bienestar de este país y del Imperio es de mucha más importancia que la
prosperidad y el bienestar de la City de Londres y que los beneficios de los
banqueros internacionales”.
Son palabra de Vincent V. Vickers que fue Director del Banco de Inglaterra entre
1910 y 1919. Son palabras pronunciadas en 1939. Si queremos podemos continuar
con nuestro oídos sordos a reflexiones como estas. Quizás de hacerlo sea
complicado legitimar nuestros futuros lamentos..
No es UNA crisis del Sistema, es LA Gran Crisis del sistema y si no sabemos
aprovecharla veremos realmente cual es nuestra fuerza, nuestra inteligencia y
nuestro poder.