martes, 14 de octubre de 2008
Las connotaciones de ser judía

Quiero dejar sentado que esta nota es de mi total y absoluta responsabilidad, la efectúo en mi nombre, y no como dirigente de la Comunidad Judía.
En principio quiero agradecer las publicaciones efectuadas en forma espontánea en relación a las pintadas aparecidas en nuestra ciudad durante los días de nuestras fiestas más sublimes. Por supuesto que duelen y mucho, por el momento en que fueron efectuadas.
Pero, estas cruces gamadas o svásticas están en muchísimos lugares y desde hace mucho tiempo, hasta debimos hacerlas borrar del interior de los ascensores de la Municipalidad en dos oportunidades.
¿Es posible que nadie las haya visto con anterioridad?
Es raro, están en todos lados, de la misma forma que los escritos injuriosos.
¿Realmente creen que nunca dijimos nada o hicimos caso omiso como que no nos importara?
Están equivocados, duele y no se imaginan cuánto. Este es el motivo que lleva a movilizarme.
Actué sobre cada una de estas manifestaciones de xenofobia o discriminatorias descubiertas buscando y tratando de individualizar a los culpables sin lograr resultado alguno.
Es injusto pensar que nunca hicimos nada y lamento profundamente que se haya malinterpretado mis palabras cuando me refería a las manifestacio- nes anteriores.
Lo que quise decir es que, durante mucho tiempo, los judíos nos callamos y no quisimos polemizar ni llevar estas cosas a terrenos donde algunos nunca podrían entenderlo.
Cuando intentamos defendernos por los medios, desgraciadamente se creó una polémica que no conducía a nada, simplemente este es el motivo por el que decidimos terminar de responder.
De la misma forma no contesto desde hace mucho tiempo los mails injuriosos y los elimino, simplemente porque no pretendo dialogar con personas que se escudan en la oscuridad y con preconceptos equivocados.
Quiero aclarar que es la primera vez que hablo del tema y lo hago de esta forma porque necesito que sepan mi verdad y sobre todo para que no se desvirtúe absolutamente nada.
Repito, actuamos todas las veces que fuimos agredidos, pero no con notas o solicitadas. Hemos seguido los pasos que se requiere hacer en cada una de este tipo de manifestaciones, notificando a quienes correspondía actuar.
Algunos dicen que las pintadas simplemente son actitudes irreflexivas de jóvenes que no saben lo que hacen.
Yo no lo creo así, pienso que detrás de todo tipo de manifestaciones de xenofobia o discriminatorias hay uno o varios ideólogos.
Se preguntarán ¿cómo puedo afirmar esto?
Simplemente porque estos jóvenes son productos de una educación (si de esta forma puede llamarse) de familias, amigos y lo que es peor aún de docentes de nuestra ciudad que los enferman con ideas antisemitas.
Pero, esto no es algo nuevo. Mi familia debió ser involuntaria protagonista de otros hechos discriminatorios que se remontan a varios años atrás con el agravante que sucedió en una Institución Educativa de nuestra ciudad.
¿Y qué sucede hoy con la educación en Rafaela? Creen que algo distinto.
Están totalmente equivocados.
¿Saben que a un profesor de Historia se le pidió la renuncia por actitudes de xenofobia alejándolo de su cargo?. ¿Conocen que hay una profesora también de Historia que manifestó en clase sus prejuicios hacia los judíos, y que con respecto al acto por paz realizado en nuestra ciudad conjuntamente con la Comunidad Sirio Libanesa manifestó que se trataba de una "payasada"? ¿Saben que las manifestaciones de una alumna que le dolía que hablara de esa forma pues ella era hija de padre cristiano y madre judía, la denigró en clase haciéndole rendir cuatro veces su materia cuando se trata de una alumna con excelentes notas que logró aprobar la materia con otra mesa examinadora ante la pasividad durante todo este tiempo de las autoridades del colegio?
¿Saben que esta profesora sigue dando clases y sembrando su odio y resentimiento en las mentes de los alumnos?
Educar: es preparar a una persona para la vida. No sólo con contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, sino también con valores que le sirvan a quien se educa para poder manejarse dentro de la sociedad, con un espíritu crítico y reflexivo, para que de este modo la persona pueda tomar sus decisiones y luchar por aquello que considere correcto.
La escuela tiene que ser un espacio en donde se aprenda a convivir con todo tipo de personas. Tiene que basarse en la diversidad. Tiene que ser el lugar en donde el ser humano aprenda a ser persona, a vivir en este mundo y donde, por supuesto, reciba buenos conocimientos, debe educar transmitiendo cultura, conocimientos y valores éticos positivos.
Pero cuando hablo de transmitir valores a una persona, también debo referirme a la familia, y no sólo al docente.
Es frecuente señalar que, objetivamente, en la Argentina se agazapan sectores que hierven de prejuicios judeofóbicos. Estos sectores han legado frutos repugnantes, pero el riesgo es la salud emocional, que sin dudas en este momento no parece armónica, saludable, coherente con lo mejor del ser humano.
¿Por qué expresarse con tanto rencor y malicia? Ser Judío es ser persona, con todo lo que ello implica.
La vida está conformada por culturas. Cada una de ellas tiene un lenguaje. Justamente para ser respetuosos del pluralismo cultural y establecer vínculos necesarios para una efectiva apertura a todo aquello que dignifique la vida de personas y grupos es importante lograr un desarrollo de la capacidad de participación protagónica en la vida comunitaria-cultural.
Me duele que el hombre aún no pueda comprender que debe ser tolerante con los demás. Me duele que no hayamos aprendido de las lecciones del Holocausto ni de nuestra historia.
Pero... y siempre hay un pero: ¿Por qué no me sorprende? Simplemente porque son cobardes porque no son capaces de venir a enfrentarnos a nosotros a "los judíos" cara a cara.
Es más fácil ir con un aerosol de noche a pintar paredes.
Todos, quien más quien menos hemos sentido el antisemitismo en la piel, en algún momento de la vida, y eso no nos ha hecho menos judíos.
Por mi parte, debo decir que ¡no! de ninguna manera.
Cuando yo iba al Shule, a la escuela, y me enseñaron lo que les había pasado a los judíos en Europa durante la Shoa (Holocausto) tenía pocos años, y en aquellos tiempos me juré a mí misma ¡Eso no me pasará a mí!
Yo estoy lista para morir pero no para esconderme debajo de mi cama ni para callar.
En mi caso particular, el antisemitismo me fortalece como persona, me fortifica, me hace ser la Elke que hoy soy.
Los judíos en Argentina somos ciudadanos, iguales a todos. El ejercicio de nuestra ciudadanía nos hace argentinos de hecho y de derecho.
Las Garantías Constitucionales hacen posible que no se trate de un beneficio que se nos otorgue por caridad, sino que la misma legitimidad del Estado da Derecho más allá de quién lo administre. Esta dimensión de ciudadanía activa pone de manifiesto que la agenda de los argentinos es la misma que la de la Comunidad Judía.
No hay mejor ejercicio de nuestra argentinidad que desde nuestra particular singularidad judía, integrando los aportes de lo judío al Pacto Social, debemos sumarnos los hombres y mujeres de buena voluntad al desafío que la Constitución Nacional impone a todos sus habitantes.
Los judíos debemos hablar y denunciar cuando nos segregan y discriminan. Por supuesto no estoy de acuerdo cuando se dice que no hay nada mejor para un judío que otro judío, no hay nada mejor para un judío que el hecho de vivir en los valores de nuestra tradición, que tienen particularidad judía pero son, al mismo tiempo y por sobre todo, valores universales de toda persona de bien.
Nuestro desafío como judíos, es lograr poder decir que no hay nada mejor para un argentino que otro argentino, más allá de su religión, cultura, extracción racial o ideológica, y en este encuentro como hermanos, reconocer y que sea reconocido. Soy conciente que no podemos pedir lo que no damos y entiendo que para recibir, primero debemos ofrendar.
Esto es lo que hago integrada al movimiento Ecuménico Interreligioso, unidos sin diferencias y trabajando ayudando a todos quienes nos necesitan sin ningún tipo de distinciones.
Crear y participar nos permite por un lado ser activos protagonistas de la Sociedad Argentina y, al mismo tiempo, como judíos, integrar la Sociedad y recrear la Comunidad. Diversos y no dispersos, es la única forma de poder acceder a una integración.
Gracias a Dios, en mi ciudad, en el lugar donde elegí hace muchos años para tener mi familia, mi querida Rafaela, quienes obran de esta manera son muy a pesar de ellos, minorías, no dejemos que se conviertan en mayorías.
Vos que me lees, podés ser Argentino descendiente de italianos, de españoles, suizos, etc. Nosotros somos también Argentinos descendientes de judíos. ¿Cuál es la diferencia? ¿Es tan difícil entenderlo?
Pido que no nos dejen solos, que nos ayuden a erradicar de nuestra sociedad estas conductas enfermizas. En la medida que las familias, la escuela y la sociedad colabore, podremos tener una vida digna, que merezca ser vivida y compartida por todos de la misma manera.

Elke Kurganoff - Argentina / Judía

DNI 05.116.***


Publicado por Desconocido @ 11:44  | Colaboradores
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