jueves, 21 de septiembre de 2006
ROMA, LA PROFECÍA
¿Es Benedicto XVI el penúltimo Papa?

Por Rafael T.Perez
http://www.kolisraelorg.net

(viene del artículo B16 el Papa bombardero)


Como una cuestión puramente anecdótica permítasenos aludir a una presunta profecía que dentro de la iglesia cristiana goza de una tradición muy arraigada. Bien es cierto que toda vez que ocurre algo abruptamente inesperado, digamos fuera de los acontecimientos que se entienden como dentro de la normalidad en la azarosa historia del mundo, se desempolvan de los estantes de las bibliotecas las profecías de dos personajes que se esconden tras las sombras del tiempo, Michel de Notre Dame, Nostradamus y el monje irlandés Maelmhaedhoc , San Malaquías.

De acuerdo a sus visiones, cuya credibilidad nunca ha avalado la iglesia aunque tampoco la ha cuestionado o negado, estaríamos viviendo en el tiempo del, posiblemente, penúltimo Papa. La pregunta es ¿qué va a ocurrir inmediatamente después? siempre de acuerdo a los vaticinios de estos dos visionarios, especialmente de San Malaquías, podemos ver que existen diversas teorías defendidas igualmente por sus adeptos, y así mientras unos creen que directamente viene el fin del mundo, otroas,, dando algo más de tiempo, consideran que el siguiente Papa sería el anticristo. De acuerdo a lo que predice San Malaquías, desaparecido Juan Pablo II solo quedarían dos Papas, el actual Benedicto XVI y Pedro el romano quien poseerá el triste honor de desencadenar el desastre, ya sea él la causa o sean los graves acontecimientos internacionales que se esperan. No obstante y dado que existen esas diferencias de interpretación, unos lo contemplan no como el fin del mundo y de la iglesia a la que pertenecen sino como una purificación necesaria tras la cual comenzará una nueva era con una iglesia totalmente renovada y donde el pontificado, posiblemente, sea abolido. Otros, sin embargo, lo contemplan tal cual viene mencionado por el monje irlandés, irremediablemente el fin del mundo.

Pero basta de hablar de lo que unos creen y otros sospechan, la pregunta fundamental es ¿que hay de veracidad en las visiones de aquellos?. Los que creen que a la muerte de Juan Pablo II le sigue el fin del mundo, con toda probabilidad que habrán visto en la alocución de Benedicto XVI el camino que nos lleva hacia ese fin. Obviamente toda guerra es el fin del mundo, de ese mundo que la padece, de esa sociedad, y no podemos dudar de que occidente va camino de verse envuelto en un guerra en la que se van a enfrentar las democracias contra las tiranías, en el mundo ha de haber solo un tirano, los demás sobran y esta guerra, tal vez, sirva para limpiar el mundo de criminales tiranuelos de tres al cuarto que con su desaparición despejen el camino al surgimiento del mayor tirano jamás conocido desde que el hombre esta en la Tierra.

Independientemente de las profecías contenidas en la Biblia, el monje irlandés parece contar con el respeto de todos los estudiosos de esta materia. De ser ciertas o de contar siquiera con algún viso de veracidad las visiones, San Malaquías en lo que se refiere a la lista de Papas predichos, estas visiones parten desde el primer papado que anticipó que fue el de Celestino II, quien reinó en 1143. La lista se completa con 112 Papas contando con el mencionado Celestino II. ¿Acertó? según dicen quienes han visitado la cripta vaticana donde se encuentran las tumbas de los pontífices, en su interior pueden contarse 112 tumbas sin que haya sitio para una más, ¿podría reformarse el espacio? sin duda, no obstante no deja de ser un misterio que el número de tumbas coincida con el número de Papas mencionados en la lista de San Malaquías. Uno más y el siguiente sería Pedro el romano. Debemos añadir que el monje irlandés vaticinó con varios años de anticipación y con total exactitud su propia muerte que ocurriría un 2 de noviembre del 1148.

En cualquier caso no hay consenso entre quienes ven en las profecías de Nostradamus y San Malaquías una indicación del advenimiento de un tiempo para el surgimiento de una "Iglesia" renovada. No obstante otras profecías, tal vez con mayor peso específico en ese ámbito de lo supranormal, sugieren no precisamente una iglesia nueva o renovada sino el colapso total del cristianismo y del islam juntos.

El nombre de Benedicto no parece haber sido escogido como uno cualquiera al azar entre múltiples posibilidades nominales, tal vez sí, pero tal vez no. El propio Ratzinger dijo el 27 de abril del 2005: " He tomado el nombre de Benedicto XVI en relación con el Papa Benedicto XV, un valiente y auténtico profeta de paz ante el drama de la primera guerra mundial. Como él, deseo ponerme al servicio de la reconciliación y armonía entre los hombres y los pueblos, porque el gran bien de la paz es sobre todo un don de Dios, que hemos de defender y construir entre todos. El nombre Benedicto evoca, además, la extraordinaria figura de San Benito. El es un punto de referencia para la unidad de Europa y las irrenunciables raíces cristianas de su cultura y civilización ."

Con una constitución, o carta, europea colgada sine die y en la que se acusaba la ausencia a toda referencia a las raíces cristianas y judeocristianas de Europa, una ausencia buscada conscientemente como un rechazo a esas mismas raíces, y un clima de inestabilidad internacional en el que el mundo islámico se ha lanzado a barrer del planeta a todas las sociedades no musulmanas si no se convierten al islam, la elección del nombre de Benedicto no sugiere una casualidad impremeditada sino todo lo contrario, una elección perfectamente meditada que asume unas consecuencias cada vez más evidentes. De acuerdo al vaticinio de San Malaquías, el actual Papa debería ser representado por el siguiente emblema, "De Gloriae Olivae" pero a diferencia de anteriores, Ratzinger ni siquiera posee en su escudo una rama de olivo o nada que lo identifique con este símbolo o con el árbol del mismo nombre. Por esto fue el propio Ratzinger quien explicó el por qué de la elección de Benedicto. No solo por las referencias históricas a las que aludió comparando el convulso mundo en el que vivió Benedicto XV con el suyo, sino que también alude a la figura de San Benito, fundador de la Orden benedictina, Patriarca de los monjes de Occidente y Padre de Europa. La elección, pues, del nombre Benedicto no es casual ni fue impensada y responde a un plan perfectamente diseñado para conducir a Europa a un nuevo renacimiento.

Por otra parte, y a pesar de no ser la única entre varias congregaciones, la Orden benedictina es también conocida como "Olivetana", si Ratzinger no se le conocía ningún vínculo simbólico con el olivo, a Benedicto XVI efectivamente se le puede aplicar el emblema "De Gloriae Olivae" dado que en la regla de San Benito, c.72,11-12, encontramos una contundente indicación: Nada absolutamente antepongan a Cristo. De esta manera Benedicto XVI en su alocución del pasado día 12 de septiembre en Ratisbona se comportó como Benedicto XVI y ya no como Joseph Ratzinger, defendiendo en primer lugar el criterio de la fe de la iglesia a la que representa, y en segundo lugar la razón como expresión del pensamiento y, la identidad de Europa en cuanto a sus raíces cristianas y los valores humanistas que representa frente a la horda islámica y la irracionalidad. Lo que Benedicto XVI hizo en Ratisbona fue decirle a Europa que se encuentra al borde de un abismo.

Rafael T.Perez
20 septiembre 2006
http://www.kolisraelorg.net
Publicado por Desconocido @ 19:07  | Articulos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios